martes, 26 de enero de 2010

El desempleo como factor de exclusión social



La última clase de Intervención me hizo reflexionar mucho sobre la cuestión tratada. El tema central clase fue el desempleo como factor de exclusión social, el  cual me interesa mucho debido a la importancia que está cobrando en la actualidad debido a la crisis financiera. En el sistema capitalista es mucho el valor que tiene el trabajo como modo de producir, de crear beneficios. Para la gran mayoría de la población, además el empleo es el elemento a través del que obtienen la renta para vivir, supone un entorno de participación y socialización, de promoción del desarrollo personal y colectivo. En definitiva, el trabajo estable supone un importante factor de inclusión, aunque no el único sí determinante en muchas ocasiones.

                El mercado laboral está en continuo cambio, lo que produce graves desajustes en la sociedad, tema que se retrata en la película de “Los lunes del sol”. Nuevas formas de producción, cambios tecnológicos y en la estructura económica hacen que la demanda de empleo no se corresponda con la oferta, así como que se produzca destrucciones de puestos de trabajo y se dificulte la incorporación de personas con poca empleabilidad. Estos procesos tienen consecuencias muy negativas a nivel personal, en el sentido que paulatinamente estas personas sufren una privación de bienes y recursos, un deterioro de sus capacidades profesionales y también esta condición de “desempleado” les afecta a su personalidad y autoestima (como ocurre en la película de “Los lunes al sol”). La situación de crisis económica que estamos viviendo en estos momentos está destruyendo un importante número de empleos y cada vez son más las personas que se encuentran en riesgo de exclusión social, por lo tanto también es un problema con consecuencias a nivel social. Y me planteo ¿si estas situaciones están tan sujetas a factores estructurales, qué podemos hacer desde la Educación Social para intervenir y prevenir la exclusión social?

                La respuesta quizás la encontremos en “la formación”. Lo que entendí de la explicación de Jose es que la formación actúa como una especie de “colchón” que puede proporcionar recursos por mínimos que sean que impedirán que una persona viva una situación extrema de exclusión y necesidad. Así pues, entiendo que las acciones para la inclusión deben ir encaminadas a fomentar formación a lo largo de la vida, dotando a los colectivos más vulnerables (personas con discapacidad, personas inmigrantes, jóvenes…) de una serie de herramientas para su inserción y por otro lado, también promocionar la formación en sectores emergentes de la economía. Pero estas acciones deben ir acompañadas de políticas de las Administraciones Públicas para garantizar una renta mínima y un acceso adecuado a los servicios básicos. A mi modo de ver está sería a grandes rasgos la manera en la que habría que afrontar las consecuencias de la crisis económica en el ámbito del empleo en los próximos años.

1 comentario:

José Manuel Hermosilla Rodríguez dijo...

Vaya Carmen has hecho un proceso de reflexión muy interesante sobre los conteidos de la sesión. Volveremos sobre este tema en el segundo cuatrimestre. Muy buena entrada. Jose